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Prensa

Sostenibilidad y actividad económica

DIARIO DE NAVARRA 30.03.2007

Sostenibilidad y Actividad Económica.

La incidencia de la actividad económica sobre la sostenibilidad va mucho más allá de las repercusiones medioambientales (agotamiento de recursos naturales o generación de residuos, entre otros).
Existe, además, una dimensión social determinada por la manera de entender las relaciones laborales, por la consideración que se tenga sobre los consumidores, o por la manera de relacionarse con los proveedores; y existe también una dimensión económica en términos de eficiencia: es decir, producir con el máximo de calidad, pero con control de costes.Si bien cualquier actividad económica en la que podamos pensar presenta en mayor o menor dimensión todas las implicaciones mencionadas, existen formas que se asocian más directamente con un desarrollo sostenible. La agricultura ecológica, el comercio justo, la banca ética o la ecología industrial, entre otros, están más inspirados en la sostenibilidad del proceso que en el beneficio económico. Sin embargo, la única manera de que se extienda la sostenibilidad como principio productivo básico es comprender que cualquier actividad económica puede incorporar elementos, procedimientos o relaciones inspirados en ella. Y entender también que, junto con la preservación de la naturaleza, es fundamental la importancia de las personas.

Por otra parte, también es importante resaltar que el concepto de sostenibilidad suena ahora con fuerza, pero se viene practicando en algunas actividades, como la agricultura, con la rotación de cultivos y el barbecho, desde tiempos ancestrales. Lo que sucede es que el propio desarrollo impone nuevas necesidades y plantea nuevos retos.

En el ámbito de la agricultura, por ejemplo, ¿cómo hacer compatible la necesidad creciente de alimentos con la seguridad alimentaria? En el de la construcción, ¿cómo hacer compatible la necesidad de una vivienda digna con una edificación sostenible? En el transporte, ¿cómo atender las necesidades crecientes de desplazamiento de la población mundial con una demanda razonable de energía? Y así podríamos seguir.
Otra cuestión interesante es que la sostenibilidad es un concepto multidimensional, complejo y a largo plazo. La economía navarra no tiene problemas serios de sostenibilidad, como los que presenta, por ejemplo, China, país que acaba de hacer público un compromiso con el desarrollo sostenible, cuando el 70% de sus ríos están contaminados o cuando 300 millones de personas no disponen de agua potable.
Navarra, no obstante, tiene otras cuestiones que atender. Encontrar emplazamientos óptimos y las tecnologías más avanzadas para las actividades que puedan generar residuos o cualquier tipo de contaminación; reducir el consumo energético y mejorar su eficiencia energética; tratar de mantener el equilibrio territorial, fomentando actividades económicas en distintas zonas; trabajar por la igualdad salarial entre hombres y mujeres; o propiciar que la información, la formación y la I+D+i lleguen a todas las empresas de la Comunidad foral, o mejor dicho, a todas las personas que las integran.

Pero para que la economía navarra sea sostenible no solamente deberán incorporar pautas o actuaciones las empresas, sino que también deberemos hacerlo los consumidores. En este sentido, existe ya en Navarra un Foro de Consumo Responsable con el que se trata precisamente de impulsar una cultura de comportamiento sostenible en nuestro papel de consumidores, y también se han realizado otras iniciativas en el ámbito de la divulgación y de la formación.

En el ámbito del sector industrial se comienza a hablar de ecología industrial, una disciplina que intenta reproducir en los sistemas industriales las características de los sistemas naturales, un planteamiento muy interesante con el que se pretende minimizar y poner en valor, por un lado, los residuos, y, por otro, una mayor integración de las empresas con su entorno, que, al menos, se puede intentar hasta donde sea viable, tanto en los espacios industriales de nueva creación como en los ya establecidos.
Otro sector en el que los planteamientos sostenibles van ganando fuerza es el de construcción, en una doble vertiente: en la consideración de las necesidades de edificación en sí mismas y en las estrategias de cierre de los ciclos materiales implicados en ella.

Para acabar, me referiré al sector servicios, un sector muy heterogéneo, con un claro elemento en común: la importancia del factor humano. Esto significa que un desarrollo sostenible pasa, al igual que en otras actividades, pero aquí en mayor medida, por el desarrollo de las personas, por su formación, por su información, por sus relaciones, por su empatía, por su capacidad para trabajar en equipo. Todo esto es, a mi juicio, lo que demanda y lo que requiere un crecimiento sostenible.
Javier Taberna Jiménez es presidente de la Cámara Navarra de Comercio e Industria.